Su matrimonio estaba al punto del divorcio, pero una sola pregunta lo cambió todo…

Cómo salvó un Hombre su complicado matrimonio – Así se demuestra que es amar de verdad a una mujer.

Muchas veces las apariencias nos engañan. Podemos pensar que una persona es inmensamente feliz, sin serlo tanto en realidad. Esto es lo que le sucedió a Richard Paul Evans, un padre de 5 hijos, de 53 años de edad, y además famoso escritor. Aunque la gente esperara sus novelas y escritos con muchas ganas, en realidad nadie sabía el drama por el que estaba pasando el escritor, hasta que publicó un escrito sobre cómo intentó salvar su matrimonio, que estaba pasando por unos momentos muy críticos.

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“Mi hija mayor me dijo hace poco: “Cuando era pequeña tenía mucho miedo de que os acabarais divorciando. Pero cuando crecí pensé que quizá era mejor ya que no hacíais más que pelearos”.

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Mi mujer y yo realmente sí que nos peleamos mucho, durante muchos años. Cuando pensaba en lo que nos había hecho enamorarnos, siempre llegaba a la misma conclusión: nuestras personalidades nunca habían sido muy compatibles. Y además, cuanto más tiempo pasaba, más crecían nuestras diferencias.

El dinero no hizo que la tensión decreciera entre nosotros, sino que hizo que fuera aún peor nuestra relación. Hasta el punto de que las giras literarias, en las que tenía que pasar largas temporadas fuera de casa, se convirtieron en un alivio. Nuestras peleas eran constantes y ya estábamos al borde del divorcio.

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Un día, durante una gira literaria las cosas llegaron al límite. Acabábamos de tener otra gran pelea por teléfono, y Keri me había colgado. Me sentía solo, frustrado y enfadado. Había tocado fondo.

Nunca podré olvidar ese momento. Estaba de pie en la ducha en Buckhead, en el hotel Atlanta Ritz-Carlton, pensando que el matrimonio era un error y que ya no podía aguantarlo más. Pese a odiar la idea del divorcio, el dolor de estar juntos era insoportable.

Estaba enormemente confundido. No podía entender por qué estar casado con Keri era tan duro. En el fondo sabía que Keri era buena persona y que yo también era buena persona. ¿Entonces por qué no podíamos estar juntos? ¿Por qué me había casado con alguien tan distinto a mí? ¿Por qué ella no cambiaba? Con la voz ronca y destrozado, me senté en la ducha y comencé a llorar.

En ese momento de desesperación, llegó mi solución. No puedes cambiarla, Rick. Lo único que puedes hacer es cambiarte a ti mismo. Recé a todas horas, incluso en el vuelo de vuelta a casa. Pero al llegar a casa, mi mujer apenas me saludó. Pero esa noche, cuando estábamos los dos juntos en la cama supe exactamente lo que tenía que hacer.

Así que puse mi plan en marcha a la mañana siguiente. Me giré hacia ella mientras dormía y le pregunté: ¿qué puedo hacer para que tu día sea mejor? Ella me respondió enfadada, aunque yo se lo volví a preguntar de la mejor manera. Ella me dijo que no podía hacer nada y que por qué lo preguntaba. No tardé en contestarle: porque esa mi única intención. Así que ella contestó: ¿Quieres hacer algo?, Ve a limpiar la cocina. Ella quería que me enfadara, pero no lo consiguió. Me levanté y me fui a limpiar la cocina.

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Al día siguiente, le hice la misma pregunta. ¿Qué puedo hacer para que tengas un día mejor?. Ella contestó: ‘Limpia el garaje. Respiré profundamente. Yo ya tenía un día muy ocupado y sabía que ella me lo había pedido sabiéndolo. De lo que tenía ganas es de pelearme con ella. En cambio, le dije: De acuerdo. Me levanté y estuve limpiando el garaje las dos horas siguientes. Keri no sabía qué pensar.

A la mañana siguiente seguí repitiendo el mismo mecanismo ¿Qué puedo hacer para que tengas un día mejor?. Nada,  dijo ella. No puedes hacer nada. Por favor, deja de decir eso. Sólo pude contestarle que lo sentía pero no podía hacer eso. Hice un compromiso conmigo mismo. ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?.¿Por qué estás haciendo todo esto? preguntó ella. Porque me importas, le contesté. Tú y nuestro matrimonio.

Repetí esa frase cada mañana durante dos semanas, hasta que ocurrió el milagro. Cuando le hice la pregunta, sus ojos se llenaron de lágrimas. No pudo contener el llanto y me dijo: Por favor, deja de preguntarme eso. Tú no eres el problema. Yo lo soy. Es difícil vivir conmigo. No sé por qué estás conmigo.

Puse su cara entre mis manos, la miré a los ojos y le dije: porque te amo. ¿Qué puedo hacer para que tengas un día mejor? Ella puso su cabeza en mi pecho y me dijo: lo siento he sido muy mala. Te amo, le dije. Yo también te amo, contestó. Después de volverle a preguntar qué podía hacer para que tuviera un día mejor, me miró con dulzura y me dijo que lo mejor sería pasar algún tiempo juntos. Le sonreí y le dijo que me encantaría.

621a49c1aa7f679b0edd922a13abdb19-800x467Después de preguntarle lo mismo durante un mes, las cosas cambiaron y dejamos de pelear. Entonces ella empezó a preguntarme diariamente cómo podía ser mejor esposa. Todo lo que nos había separado durante tanto tiempo, se estaba derrumbando y ahora empezábamos a estar bien, queríamos compartir tiempo juntos, mantener largas charlas y hacernos felices el uno al otro.

Hemos vuelto a pelear muchas veces, pero la naturaleza de nuestras peleas ha cambiado, no sólo se han vuelto menos frecuentes sino que ahora sabemos que podemos hacer el uno por el otro cuando esto pasa.

Amo con toda mi alma a mi mujer, y se que ella siente lo mismo por mi. Ahora hemos aprendido a sacar partido a las cosas buenas y disfrutar el uno del otro. Nos cuidamos mutuamente, y lo más importante es que lo hacemos porque a los dos nos apetece.

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El matrimonio es igual de duro que muchas otras cosas de la vida. Así que lo que he aprendido de esta situación es que todos deberíamos preguntarle a nuestras parejas que podemos hacer para que su vida sea mejor. Eso es el verdadero amor, porque este tipo de amor no consiste en desear a una persona, sino en desear que sea feliz, aunque esa felicidad muchas veces te cueste la tuya. Aprender que en el matrimonio se debe ser tolerante y afectivo con el otro y sobretodo empático. Siempre debemos buscar el bienestar del otro. Cuando los dos llegáis a ese equilibrio, no existe problema que pueda con vuestra relación.

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