El ejercicio más sencillo para reducir el estrés y la ansiedad… ¡Funciona!

Gracias a la educación que he recibido de mis padres, puede decirse que soy una persona muy educada y estoy seguro de que tú también, por educación, has aprendido a dar las gracias cada vez que te han hecho un regalo por tu cumpleaños, o  a dar las gracias a aquellas personas que hacen algo por ti.  Pero las palabras vacías de emoción no significan nada.

Si hecho la vista atrás, puedo decir que he disfrutado de una vida de bastante abundancia, pero siendo sincero, no lo he experimentado así, porque no he aprendido a agradecer lo bueno que hay en mi vida hasta hace poco tiempo.

Mi vida estaba sumida en una permanente queja, solía resistirme a aceptar ayuda de otros y generalmente, me resultaba incómodo recibir regalos.  Era como si una energía interior negativa no me permitiera sentir todo lo bueno que me pasaba a cada instante.

¡He tenido que experimentar momentos críticos para apreciar de verdad aquello de lo que hoy disfruto en la vida!

La queja es algo muy frecuente en la sociedad en que vivimos (o al menos en gran parte de ella) y mientras uno está demasiado ocupado quejándose no puede sentirse agradecido por nada ni por nadie.

Nos parece algo normal gozar de salud o de oportunidades y la mayoría de nosotros sólo nos acordamos de ello cuando nos falta.

¡Con lo fácil y gratificante que es llenar nuestra vida de agradecimiento!

Hoy en día, sin ser psicólogo ni médico, puedo afirmar que agradecer es un hábito verdaderamente saludable que me ha cambiado la vida.

Se trata de un ejercicio mental que, realizado diariamente puede llegar a cambiarte la vida a ti también, porque te proporcionará la energía necesaria para atraer más cosas buenas y positivas.

Está comprobado que agradecer desarrolla esa mentalidad necesaria para la abundancia y aumenta considerablemente la autoestima, porque cuando agradeces de forma habitual experimentas el sentimiento de ser merecedor de lo bueno que te da la vida.

Si estás pensando en cómo implementar el agradecimiento en tu vida diaria, te propongo estos ejercicios para que puedas empezar desde ahora mismo:

  1. Por la mañana al despertar, da las gracias por la posibilidad de vivir un nuevo día y estarás empezando la jornada con la mejor y la más potente de las energías.
  2. Dedica unos 5 o 10 minutos al día a reflexionar sobre todas las cosas buenas que ya tienes o que ocurren en tu vida y que son motivo de gozo para ti. Por ejemplo, vivir en una sociedad llena de oportunidades, poder oír la risa de los niños, oler tu comida favorita, darte una ducha caliente. Luego, vuelve a leer tu lista y expresa con una sonrisa tu agradecimiento al Universo por lo afortunado que eres.
  3. Date permiso para ser merecedor de lo que llega a tu vida cada día y expresa agradecimiento con sinceridad. No es necesario darle un abrazo a todo aquel que haga algo por ti, pero decir “Gracias” con una sonrisa sincera, mirando a la otra persona a los ojos es un sencillo acto que puede cambiarlo todo.
  4. Cada noche antes de dormir haz un repaso de tu jornada y pon tu pensamiento en 3 cosas buenas que hayan sucedido y ¡agradece que hayan sucedido! Este ejercicio generará en ti una energía especial que te ayudará a caer en un hermoso y reparador sueño.

Agradecer es simplemente un acto de reconocimiento y apreciación por lo bueno que nos sucede en la vida, sin importar quién sea el receptor: puede hacerse a Dios, al Universo, a otra persona o a uno mismo.

Lo importante es el agradecimiento en sí porque al hacerlo, estás expresando que aprecias lo que recibes y se genera en ti una mentalidad abundante.

Agradecer también disminuye el estrés y la ansiedad, porque adquieres conciencia de que tu vida ya está llena de cosas buenas y, por tanto, se reduce en ti ese sentimiento de urgencia por conseguir otras cosas (que habitualmente resultan ser poco importantes).

Te animo a expresar tu agradecimiento con verdadera consciencia y con corazón y comprobarás que en poco tiempo podrás cambiar de un modo muy positivo tu vida.