Si espías al hombre que te ama podrá pasarte lo mejor de tu vida

Los celos son un estado de ánimo que nos lleva a tener actitudes incomprensibles e impensables. Cuando estás celoso puedes llegar a hacer cosas que nunca creerías poder haber hecho, pero en ese momento es imposible pensar con claridad. Los celos te invaden y desconectan toda posible racionalidad y madurez y te convierten en un ser que actúa por impulsos, e incluso alguno de ellos te puede salir muy caro. Descubre esta fantástica historia de celos matrimoniales y verás hasta dónde somos capaces de llegar por tener controlado al otro.

Todo empezó cuando Sarah encontró el método para poder espiar las conversaciones de Whatsapp de su marido, Bob. Aunque ella no tenía ningún motivo para hacerlo, ya que su marido nunca le había engañado ni ocultado nada, decidió tenerlo bajo control.

El proceso para poder leer las conversaciones del móvil de otra persona le resultó muy sencillo. Sólo tuvo que descargarse una aplicación web de Whatsapp en la que aparece un código QR que puedes conectar inmediatamente con el teléfono móvil que deseas espiar.

Es decir, puedes tener todas las conversaciones y movimientos de ese teléfono en el ordenador. Así de sencillo le resultó coger el móvil de su pareja mientras dormía, leer el código QR con ese teléfono y tener toda la información en su ordenador.

Los celos injustificados de Sarah parecían estar bajo control al pasar unos días y no encontrar nada raro en sus conversaciones. Pero lo peor estaba por llegar. Un día Bob cogió el ordenador de Sarah para poder trabajar ya que el suyo se había estropeado, y se encontró con la sorpresa. Vio cómo su propia mujer había cogido su teléfono y cómo todas sus conversaciones estaban ahora en su ordenador.

Bob, decidió no alterarse y no ir inmediatamente a exigirle explicaciones, pensó que podría darle una mejor lección. Le pidió a una compañera del trabajo que mantuvieran algunas conversaciones, sin ningún tipo de intención más allá que la de aleccionar a su mujer.

Bob citó a su compañera en uno de los mensajes, a las 17:00h en un parque cercano a su empresa, diciéndole que su corazón no aguantaba más y que tenía algo muy importante que decirle.

Saltaron todas las alarmas cuando Sarah leyó ese mensaje en su ordenador. Decidió presentarse a la misma hora en el mismo parque donde había citado su marido, para pillarlo in fraganti.

Al llegar al parque, Sarah vio como Bob tenía un enorme ramo de rosas. Bob le pidió que se acercarse, le entregó el ramo y le dijo delante de todo el mundo que la amaba y que nunca sería capaz de serle infiel ya que ella tenía todo lo que él deseaba.

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Una lección más para entender que los celos injustificados no llevan a ninguna otra parte más que a romper relaciones que funcionaban. Muchas veces este tipo de celos viene dado por inseguridades propias que se evitan mostrar, por miedo a las comparaciones y no estar a la altura o por miedo a que el otro se vaya de nuestro lado.

Nos movemos condicionados por el miedo y no por la comunicación. Lo más práctico sería coger a tu pareja y expresarle todas tus frustraciones, tus faltas de confianza y lo que te asusta. Pero hacer eso no es sencillo ya que te obliga a desnudar tus sentimientos, así que lo que hacemos es dejarnos llevar y dejar que un día nuestros celos controlen nuestro cerebro y nos desordenen la vida. Y entonces llega un momento en que vuelves a tener el control de ti misma y te das cuenta de todas las locuras que has cometido, pero quizá ya es tarde para poder arreglarlo.

Fuente: Albert Espinola