6 razones por las que debes dejar de agradar a todo el mundo y empezar a darte prioridad


“Cuando dices ‘Sí’ a los demás, asegúrate de que no estás diciendo ‘No’ a ti mismo.”

-Paolo Coelho-

Cuando te dices ‘no’ a ti mismo, en lugar de sentirte lleno, agradecido, y feliz, empiezas a sentirte vacío, sin vida, y paralizado. Y de hecho, intentar agradar a todo el mundo, puede ser abrumador, agotador, y estresante.

Porque cuando eres demasiado compasivo, amable, leal, y trabajador, tus niveles de energía caen de golpe, y necesitas más tiempo para relajarte y recargar tus pilas.

A continuación te mostramos 6 razones por las que deberías dejar de agradar a todo el mundo inmediatamente.

1. Te perderás a ti mismo

Cuando intentas con todas tus fuerzas agradar a los demás, te convertirás en una persona fácil de complacer. Así que, por favor, para. Aunque no te parezca algo malo, hazlo, porque cuanto más intentes estar de acuerdo con los demás, más te perderás a ti mismo y a tu esencia.

2. Serás vulnerable

Cuando das lo mejor de ti para complacer a los demás, te vuelves más vulnerable a las críticas y a tus defectos, pues empiezas a depender mucho de las opiniones de los demás. No puedes agradar a todo el mundo, así que, por favor, para.

3. Te harás daño a ti mismo

Una vez te das cuenta de que no puedes complacer a todo el mundo, te sientes muy mal. Cuando todos tus esfuerzos pasan desapercibidos por los demás, empiezas a sentir un intenso dolor en tu interior porque tu identidad siempre ha dependido de la opinión de los demás. Pronto empezarás a sentir que tu vida no tiene sentido.

4. Crearás codependencias

Otros empiezan a depender de ti porque se acostumbran a que hagas las cosas por ellos y empiezan a confiar, literalmente, en ti. Así que, cuando no estés ahí, sus planes se vienen abajo y también pueden sufrir. Esta codependencia es peligrosa porque puede ocurrir de forma sutil sin que te des ni cuenta.

5. Dañarás tu salud

Cuando gastas mucho tiempo, energía y esfuerzo intentando agradar a los demás, fácilmente te puedes olvidar de cuidar de ti. Enfocarte en las necesidades de los demás en lugar de en las tuyas propias, te puede ocasionar estrés y esto puede ser dañino para tu salud a largo plazo.

6. No te sentirás amado

Lo irónico es que cuando ayudas a los demás, te puede resultar difícil encontrar ayuda y apoyo cuando eres tú el que lo necesita. Mucha gente no espera que necesites su ayuda, así que su olvido te puede hacerte sentir despreciado y descuidado.

Todas estas cosas pueden ser el resultado de la falta de autoestima, y un profundo miedo al rechazo, y a un sentimiento de culpa. Además, te puedes volver adicto a esta necesidad de agradar a todo el mundo, así que ten cuidado.

Y, cuando no estés ocupado en agradar a los demás, tendrás más tiempo para perseguir tus sueños, para recargarte, leer, viajar, y conectar contigo mismo.
¿No es esto lo suficiente motivador como para decir ‘no’ a los demás y, finalmente, empezar a decir ‘sí’ a ti mismo?