Tener un hijo, es la experiencia más maravillosa que una persona puede experimentar en su vida, y es que, poder tener entre tus brazos a esa personita tan pequeña, tan dulce e indefensa, hace que afloren en ti sentimientos que ni siquiera sabías que eras capaz de llegar a sentir.

Cuando tienes un hijo, todo en tu vida cambia. Tus hábitos, horarios…, todo cambia, pero sobre todo y lo más importante, es que cambian tus prioridades. En ese momento, te das cuenta de que tienes el regalo más hermoso que se puede tener, un regalo al que tienes que proteger con tu vida misma si fuera necesario.

Esos pequeños que, de pronto, irrumpen en tu vida, son los seres más puros y perfectos que jamás has visto y es por eso que, para que su alma siga tan perfecta, para que su corazón siga completo y sin cicatriz alguna, tienes que meditar cuidadosamente tus decisiones y evitar hacerles daño.

Es por eso que, si decides ser infiel a tu pareja, vas a causar unas heridas terribles en el alma y corazón de tus hijos.

Estas son las 7 heridas que no sanarán:

1. Creas un futuro infiel

Ana Nogales, psicóloga clínica, afirma que “el 55% de los hijos de familias en las que uno o ambos padres fueron infieles, también son infieles en su adultez”.

Los niños toman como referente y modelo a imitar a sus padres, por lo que, cualquier cosas que un padre haga, para ellos será lo correcto.

Si un niño ve que alguno de sus padres es infiel, lo aceptará como algo normal, por lo que, cuando sea un adulto, lo hará sintiendo que hace lo correcto.

2. Experimentan la peor clase de traición que un ser humano puede experimentar

Una traición por parte de uno de los padres, hace que los niños, vivan en una situación para nada natural. Un ser humano, no nace preparado para entender que un padre o madre, cometa un acto de traición por lo que, les produce una gran herida porque lo consideran una traición no sólo hacia el otro progenitor, sino hacia toda la familia.

3. Comienza a sentir pánico al abandono

Al vivir la infidelidad de uno de los padres, sienten mucha inseguridad y pánico al abandono. Por eso, cuando llegan a la etapa adulta, no les resulta fácil encontrar una pareja por el miedo a perder a la persona a la que dan su amor.

4. Aprenden a desconfiar (de todo y todos)

Hay un gran porcentaje de hijos de padres infieles que viven la desconfianza como algo natural y eso, les lleva tener mucha dificultad para tener una relación estable y duradera.

5. No creen en el amor

Por lo general, cuando son adultos, muchos de estos niños (el 80%), no creen en poder formar una familia. Las relaciones que mantienen, suelen ser cortas y tienen cierto comportamiento que hace que la relación termine mal por miedo a enamorarse.

6. Viven en carnes propias la decisión salomónica

Llega el divorcio. En ese momento, los hijos sufren enormemente porque no pueden estar con ambos padres, algo que para ellos es muy importante, y no entienden el por qué tienen que estar con uno o con otro.

7. El daño no comienza el día que el niño se enteró de la traición de su progenitor y no termina con la separación de sus padres

Azmaira Maker, terapeuta y psicóloga familiar, dice que “El daño hecho en los niños ocurre en el momento en que el padre o madre elige romper su matrimonio para implicarse física o emocionalmente con otra persona. Cuando la infidelidad ocurre, el infiel traiciona a su pareja y a su familia, y al amor y compromiso como pareja y padre o madre. No es sólo un comportamiento, es toda una dinámica en la relación.”

Es importante que, antes de que decidas tener una relación fuera de tu matrimonio, pienses en tu familia, en tus hijos, y evites causarles un daño que les dejará una herida de por vida.