No importa los años que lleves o hayas estado al lado de una persona, que nunca llegarás a conocerla del todo. Quizá si llevas mucho tiempo con tu pareja puedes llegar a pensar que ya lo sabes todo de él y él de ti, pero eso es imposible.

Habéis compartido vuestros intereses, vuestros gustos, vuestras manías, las cosas que os enfadan o las que os hacen felices, de vuestra infancia, de vuestros sueños… Pero todavía debéis aprender mucho el uno del otro. Así que podéis empezar por haceros mutuamente estas 8 preguntas para saber más sobre cómo se siente el otro en la relación. 

1. Si pudieras cambiar algo de mí, ¿qué sería?

Se trata de una pregunta  muy simple, pero que casi nunca le hacemos a nadie. Quizá nos da miedo conocer su respuesta o nuestro orgullo no nos permite hacerla, aún así es importante. Lo bueno de esta pregunta es que los dos podéis ser compasivos el uno con el otro. Una pareja ama todo del otro, pero siempre hay cosas que les resultan más molestas y que nunca se hablan. Así que para evitar discusiones, siempre es mejor sentarse a hablar las cosas que desearía que su pareja cambiara. Esto puede fortalecer mucho la relación.

2. ¿Qué objetivos de futuro tienes?

Cuando tu pareja puede hablar abiertamente de sus objetivos futuros y éstos concuerdan con los tuyos, simplemente es que tenéis una relación que funciona. No hace falta que compartáis todos vuestros objetivos, pero sí que las metas os lleven por lo menos por los mismos caminos, eso hará que vuestra relación sea más fuerte.

3. ¿Te sientes respetado y admirado?

Obviamente una de las cosas más básicas en una pareja es sentir admiración por el otro. Pero hay una diferencia muy grande entre tener la capacidad de explicar las emociones o sentirlo tan fuerte que ni siquiera puedas aclararlo con palabras. Cuando hablamos de respeto y admiración nos referimos a que si se sienten queridos por el otro, si pueden abrirse para contarle las cosas que le preocupan, si se siente protegido y si a su lado siente paz y tranquilidad. Al hacer esta pregunta también te permiten mejorar como persona.

4. ¿Cómo puedo ayudarte a convertirte en un buen padre?

Muchas veces por falta de tiempo o por las obligaciones nos sentimos inseguros a la hora de criar a nuestros hijos. Y muchas veces, caemos en la trampa de censurar a nuestra pareja de hacer lo que realmente le gusta por la obligación de criar a los hijos. Lo más importante es que los dos estéis cómodos en vuestra relación y sobretodo en vuestra vida. Así que esta pregunta os ayudará a saber lo que podéis hacer cada uno para mejorar vuestra família.

5. ¿Cómo te gustaría despedirte de este mundo?

Sabemos que no es plato de buen gusto hablar sobre este terrible momento. Pero es bueno saber cómo desea el otro ser tratado cuando llegue el momento. Podéis descubrir cómo quiere ser enterrado, si quiere ser incinerado, si quiere mantenerse lejos de los hospitales… Y aunque esto pueda generar una discusión, debéis hablarlo de una forma natural y sin alteraciones.

6. ¿Qué hago cuando me enfado?

Esta pregunta no debes hacérsela al otro, sino preguntártela a ti mismo y responderla en voz alta. El otro sólo tiene que escuchar. Eso os hará resolver los conflictos de una manera más eficiente, ya que os enseñara a escuchar, a estar dispuestos a examinar los problemas, a aceptar la diferencia de opiniones y a planificar soluciones conjuntamente.

7. ¿Qué te hace sentir más incómodo en la vida?

Si lleváis años juntos seguro que ya conoces muchas cosas que hacen sentir incómodo a tu pareja. Pero podría haber algo que no conoces aún, como algún acontecimiento traumático de su pasado. Al hablar de esto, compartís experiencias pasadas y al entrar en los acontecimientos de la vida cotidiana que le causan estrés, podéis saber el por qué sucede esto y solucionarlo.

8. ¿Qué es lo que prefiere hacer por tu cumpleaños?

No hace falta que todas las preguntas sean tan vitales, puede haber otras más distendidas como esta. Y puede parecer una tontería, pero los expertos destacan que montar un cumpleaños que al otro no le apetece, puede generar una montaña de discusiones interminables.

Hasta que no hagas la prueba, no serás consciente del gran beneficio que tiene sentarse con tu pareja a hablar sobre estos temas. Vuestra relación saldrá fortalecida y tanto tú como él podréis mejorar como personas.