el amor propio es importante para vivir bien. Influye en la forma en que nos relacionamos con los demás, en la imagen que proyectamos en el trabajo y en el modo en que hacemos frente a los problemas.

Asimismo, cabe decir que estamos ante una dimensión fundamental para nuestro bienestar. Su destello, la energía con la que nos hace movernos y desenvolvernos, garantiza por ejemplo que elijamos mejor a las personas que conforman nuestra vida. Implica además que podamos enfrentarnos con mejores recursos a cualquier desafío, sea grande o pequeño.

Las personas que tienen más amor propio tienden a saber lo que piensan, sienten y desean. Ellas son conscientes de lo que son y lo ponen en práctica y no actúan en función de lo que otros quieren para ellos.

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Amar no significa cumplir con los deseos del otro, sino facilitarle lo que necesita.

El amor hacia uno mismo funciona bajo el mismo principio. Si te centras en lo que necesitas te mantendrás apartado de los patrones de comportamiento automáticos que son poco saludables, esos que te dan problemas o que te mantienen anclado en el pasado.

Una manera de aumentar el amor propio es cuidar más de tus necesidades básicas. Las personas que se aman a sí mismas se alimentan diariamente a través de actividades saludables, lo que incluye una buena alimentación, ejercicio, buen sueño, intimidad e interacciones sociales saludables.

Una persona que se ama a sí misma tiene valor para establecer límites y para decir “no” a todo lo que le afecta física, emocional o espiritualmente.

Esta es sin duda una de nuestras cuentas pendientes, esa práctica que tanto nos cuesta pero que a fin de cuentas tan necesaria es para nuestro bienestar.

Una persona que se ama se protege de las personas tóxicas y no pierde el tiempo con aquellas que intentan envenenar su espíritu. Lo creas o no, a tu alrededor puede hacer más de un perfil de estas características. Aprende por tanto a manejarlos con efectividad, puesto que no se trata solo de huir o poner distancia.

Los seres humanos podemos ser muy duros con nosotros mismos. Ahora bien, ser responsables de nuestras acciones no implica que tengamos que castigarnos por ellas eternamente. Las personas que se aman a sí mismas aprenden de sus errores, aceptan su humanidad y se perdonan.

Para aceptarse y amarse más, siendo consciente de lo que sucede en tu vida, es bueno que tengas al menos un propósito.

Si tu intención es vivir una vida significativa y saludable, debes tomar las decisiones que apoyan esta intención. Esto te permitirá estar bien contigo mismo cuando tengas éxito en este objetivo. Descubrirás que puedes quererte mucho más si ves cómo logras lo que te propusiste hacer. Para ello es necesario establecer tus intenciones de vida.


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