Al comienzo de la relación, todo parece idílico, todo es perfecto y parece que se está viviendo un sueño. Cuando van pasando los años, esa sensación, va desapareciendo y, al final, lo único que queda, con suerte, es el amor. Pasa exactamente lo mismo, cuando una pareja decide irse a vivir juntos, al principio todo va muy bien pero, con el tiempo, esa rutina diaria, va minando poco a poco la relación.

Aparecen discusiones por cualquier cosa, incluso por temas de limpieza del hogar, y es que, si uno de los dos se descuida, el otro empezará a dejar de colaborar en las tareas del hogar, y siempre le toca al mismo hacerlo todo. ¿te suena?

Todo puede empezar con el simple acto de no ayudar a recoger la cocina después de comer, dejar la ropa sucia en el baño en lugar de llevarla a la lavadora, etc. Pero, según un estudio, estas peleas no se deben a que la pareja no colabore en la limpieza, sino a alguna otra razón oculta que ha hecho que la relación se estanque.

El profesor de psicología de la Universidad de Washington John Gottman, afirma que esto se debe a que alguno de los dos miembros de la pareja tiene metas en la vida que su pareja no comparte y, por eso, aparecen peleas relacionadas con ese tema en cuestión, o bien se esconde la frustración tras peleas sin sentido porque alguno de los dos, por ejemplo, no ha fregado los platos.

Para solucionar el problema, lo principal es hablar e intentar subsanar las diferencias antes de que la situación vaya a peor. Si conseguís exponer vuestros sentimientos con tranquilidad, podréis poner fin a vuestras discusiones.

Si sientes que tu relación está estancada, para un instante, respira y habla con tu pareja sobre tus planes de vida. Siempre se pueden encontrar soluciones, es cuestión de que con amor los dos os pongáis de acuerdo y la empatía fluya con amistad.

Fuente e imagen de portada: Perfecto