Fue encerrada por 10 días en un manicomio, al descubrir su identidad los doctores quedan en shock

Elizabeth Jane Cochran (Cochran’s Mills, Pensilvania, 5 de mayo de 1864), mejor conocida por su pseudónimo Nelly Bly, fue la primera reportera de periodismo de investigación y pionera del periodismo encubierto. En 1889 rebajó en 8 días el récord de 80 días en “dar la vuelta al mundo” narrada por Julio Verne en su novela La vuelta al mundo en 80 días. Fue llamada “Pink” en alusión al vestido rosa claro que usó en su bautismo.

Cochran, llegó al periodismo de una forma que ella no imaginaba. Cierto día, leyendo el periódico Pittsburgh Dispatch encontró un artículo titulado “Para qué son buenas las mujeres,” artículo que la llevó a escribir una carta al director para quejarse. El director, al leer la carta, se quedó muy impresionado y, por ello, le pidió que escribiera un artículo.

El artículo escrito por Nelly lo dejó aún más impresionado, por lo que finalmente se le ofreció un puesto de trabajo en el periódico que, sin duda, ella aceptó. 
Los artículos escritos por la joven, eran en torno a la situación de la mujer y sus derechos, lo que la llevaba a recibir un sin fin de críticas. Poco después, dejó el Pittsburgh Dispatch y se mudó a Nueva York ciudad en la que, tras cuatro meses, se quedó sin dinero. Pero, afortunadamente, pudo empezar a trabajar en el New York World, donde le encargaron que entrara en un hospital psiquiátrico que era bastante sospechoso.

Al parecer, cuando alguien era internado, no volvía a salir de allí, por eso no se conocían las condiciones del hospital. Lo único que se sabía de las condiciones del hospital eran las murmuraciones de antiguos empleados, pero todo quedaba en agua de borrajas pues ninguno se atrevía a testificar.

A Nelly, le prometieron que la liberarían después de diez días allí por lo que, aunque no le agradaba la idea de entrar y lo que iba a encontrar, aceptó y fue internada en el hospital.
Una vez dentro, vio que allí había más del doble de pacientes de la capacidad del centro, y había pacientes incluso en los pasillos. La comida estaba basada en pan, sopa que era más agua que otra cosa, y fruta en mal estado y, lo que era aún peor, había ratas por todas partes.

Los internos, muchos de ellos ni siquiera estaban enfermos, sufrían maltratos y eran torturados, golpeados, colgados del techo, se les obligaba a ducharse con agua fría y, los pacientes que necesitaban un tratamiento, no lo recibían. Y si algún paciente hablaba con un médico y contaba los maltratos que recibía, no se le creía y se le castigaba con maltratos aún peores.

Tal y como se le prometió a Nelly, pasados diez días de horror, se presentó un abogado en el hospital y pidió que fuera liberada.
Ella escribió un artículo contando la experiencia titulado “Diez días en una casa de locos,” artículo que sirvió para que los responsables del hospital fueran arrestados, algo que mejoró la situación de los pacientes.

Tras este artículo, siguió escribiendo sobre pobreza, política, y temas de los que las mujeres antes no podían opinar, y se hizo tan famosa, que se le empezó a publicar en todo el mundo.

A los 57 años, convertida en una fuente de inspiración tanto para hombres como para mujeres, murió en Nueva York debido a un derrame cerebral, pero antes pudo ver cómo las mujeres empezaron a ejercer su derecho al voto.

Una mujer, sin duda, llena de valentía.