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Separarnos de un ser querido siempre es muy duro, pero si sabes que no vas a volver a verlo nunca más, el dolor se multiplica exponencialmente. Aunque sepamos que la muerte es ley de vida, nunca estaremos lo suficientemente preparados como para superarlo. Y aunque pasen los años, y podamos seguir con nuestra vida, nuestro corazón guardará para siempre ese hueco que han dejado tus padres al morir.

Lo importante es que el tiempo va calmando las cosas, también el dolor. Así que date tiempo, no intentes estar bien en pocos días, va a ser un proceso largo, pero debes darte la oportunidad de superar el duelo como es debido y poder encauzar tu vida, otra vez.

El dolor es proporcional a los sentimientos y el vínculo que hubiéramos creado con esa persona. En el momento que hay esa separación tan fuerte, algo en nuestro interior queda roto. Esa persona se ha ido pero nosotros seguimos necesitando su amor, su apoyo, sus consejos… y el pensamiento de que ya nunca volveremos a tenerlos supone un gran obstáculo que superar.

Cada persona es distinta y lo supera de forma diferente

Lo primero que debes tener claro es que cada persona en el mundo es distinta y vive sus emociones y sentimientos a su manera. Por eso, la etapa del duelo no es igual para nadie. Mientras algunos se recuperan a los pocos meses, otros en un periodo de tiempo mucho mayor. Lo normal es que el duelo dure unos tres meses aproximadamente y que pase por las siguientes fases: Negación, rabia, expresión del dolor emocional y aceptación. Como cada uno gestiona el dolor de una manera distinta, debes tratar de encontrar la manera que a ti te vaya bien para aliviarte de él. Solo tu puedes saber cuál es.

Se fué sin poder despedirte de esa persona

Muchas veces nuestro ritmo de vida o manera de ser nos hace no mostrar los sentimientos frente a esa gente que más queremos, y cuando se van para siempre, nos arrepentimos de no haberlo hecho. Puede que la muerte haya sido por una larga enfermedad y te haya dado tiempo a despedirte y mentalizarte, pero muchas veces la muerte llega de repente, y lo más doloroso es superar esa pérdida con la conciencia intranquila de no haberle podido decir adiós.

Evidentemente no podemos retroceder en el pasado y cambiar todo aquello que hemos hecho mal o simplemente no hemos hecho, así que lo mejor es que mires para adelante y que sepas que tus padres seguro que tenían muy interiorizado lo que los amabas, aunque no se lo hubieras dicho muchas veces.

Regalale una sonrisa a tus padres

Puede que los primeros días no tengas valor ni de levantarte de la cama, pero a medida que va pasando el tiempo deberías pensar que ellos lo que más desearían en ese momento es verte bien y sonreír. Para unos padres no hay nada más duro que ver a sus hijos tristes, así que no hay mejor forma de recordar a tu ser querido fallecido que con una carcajada. Además, puedes aferrarte a todos los momentos buenos que pasasteis juntos para poder superarlo, no los olvides nunca y explicaselos a tus hijos o familiares para que ellos también los recuerden.

Recuerda que la muerte es un proceso inevitable, y que todos en algún momento (esperemos que sea lo más tarde posible) deberemos separarnos de algún ser querido. Así que no olvides que debes ser fuerte e intentar encontrar la manera de volver a ser feliz.

Fuente: La vida es Maravillosa – Adaptación por Ohyeea