El síndrome del abandono, afecta a personas que se sienten abandonados por un familiar o por su pareja. Al sentir este abandono, la persona en cuestión, piensa que ha sido por su culpa, que hay algo en su interior que hace que, a la larga, la gente se aleje de él. Por eso, ante las relaciones afectivas, se muestra ansioso, quiere complacer al otro y, ante cualquier cosa que ocurra como por ejemplo la cancelación de una cita, o un mal gesto, empieza a pensar que la otra persona ha visto su “lado oscuro”, y lo va a abandonar. Esto le crea una inmensa inseguridad que llega a provocar ese rechazo que está intentando evitar.

Últimamente, has engordado. Empiezas a pensar que, tal vez, no estás comiendo bien o que no estás haciendo ejercicio y eso, está afectando a tu cuerpo. Pero la verdadera razón, es que tu pareja te ha dejado y sufres el síndrome del abandono.

Cuando se marchó, sentimientos que hasta ese momento no habías tenido, tales como miedo, abandono, desamor, etc., afloraron en ti y, en ese momento, tus hábitos alimenticios cambiaron.

Tenías que haber aprendido una lección con esta situación, pero no supiste desprenderte de ese malestar que te causó y, para dejar de pensar en ello, o para dejar de sentirte mal, decidiste comerte tu pena y, por lo tanto, empezaste a engordar.

Tal vez no seas consciente de que lo que te pasa es que, el abandono se ha apoderado de ti, de que te hace sentir miedo y buscas la protección de la otra persona. Pero tienes que comprender que, estar solo, no implica que te vaya a pasar nada malo y, mucho menos que vayas a morir en la jungla de ahí fuera a la que llamas mundo.

La sensación de estar solo

Al sentirte solo, se produce un cambio renal en tu organismo que hace que empieces a tener retención de líquidos.

La falta de alimentos

Tienes necesidad de tener reservas en tu cuerpo para poder aguantar y eso, hace que tu metabolismo cambie y empieces a acumular grasas.

La sensación de estar perdido

Aquí entran en juego las glándulas suprarrenales, que son las encargadas de segregar cortisol. Empiezas a sentir mucho cansancio por las mañanas y dejas de ejercitarte porque sientes demasiado cansancio tanto físico como mental.

La impotencia

El abandono te crea cierta impotencia porque no puedes hacer nada para luchar contra ella. Empiezas a no sentirte valorado. Esto se ve reflejado en las articulaciones, sistema sanguíneo, tejidos y, por supuesto, en la grasa.

La vulnerabilidad

Tienes miedo a que, ante tu vulnerabilidad, haya quien se pueda aprovechar de ti. Para evitarlo, tienes que esconderla o ponerte un escudo protector, por lo tanto, aumentas tu peso.

El miedo frontal

El miedo frontal es el que te lleva a estar alerta en todo momento para que el peligro no te pille por sorpresa.

El síndrome del abandono, suele aparecer en la infancia, el niño se siente abandonado por alguno de sus padres, o por los dos. Por eso, puede ser que una persona con sobrepeso haya crecido con ese conflicto interior que ha afectado a cómo interactúa con el mundo y con los demás.

El hecho de tener esa grasa corporal, oculta una necesidad de ser distante, de protegerse de los demás. Esa grasa, ha llegado hasta el subconsciente y luego, ha hecho que tu cuerpo empiece a acumular grasa, a engordar.

Es importante que acabes con ese muro que creaste para protegerte. Deshazte de esos sentimientos de vergüenza, miedo, inferioridad, rabia, rencor…, y, una vez lo hagas, una vez te deshagas de ese peso en tu conciencia, empezarás a deshacerte del peso de tu cuerpo.