¿Cuántas veces habrás oído a alguien decir: “siempre tropiezo con la misma piedra” y cuántas de esas personas habrán perdido la fe en el amor a raíz de una mala experiencia? El problema está en que siempre atraemos a nuestra vida el mismo tipo de personas.

Mucha culpa de esto la tiene nuestra propia cabeza. Idealizamos un patrón de persona que deseamos y anhelamos encontrar como sea. Por eso, siempre acabamos saliendo con el mismo tipo de gente, esperando que se convierta en ese principe azul, sin darnos cuenta que eso nunca va a pasar, por mucho que lo deseemos.

Y esto, tiene una explicación muy clara. Siempre atraemos el reflejo de lo que somos, buscamos siempre el amor que creemos merecer, según el valor que tenemos de nosotros mismos. Nunca salimos de nuestra zona de confort y vamos a buscar aquello que es diferente a nosotros, porque esa zona es desconocida y no sabemos cómo vamos a reaccionar ante ella.

El problema es que muchas personas no saben aceptar lo que son realmente, viven sin conocerse interiormente y eso hace que tampoco sepan encontrar una persona para compartir la vida. Por eso, lo mejor es estar seguro de uno mismo y saber cuáles son las debilidades y las fortalezas que caracterizan en su persona.

Y también está muy claro, que si sufres una y otra vez, es porque no puedes renunciar a una persona cuando sabes que debes hacerlo. Por eso siempre puedes estar en este ciclo vicioso de sufrimiento en el cual no te sientes amada. Tal vez es momento de cambiar el chip y empezar a darte el amor a ti misma que mereces y partiendo de este amor, tratar de crear relaciones más sanas y mas verdaderas. Sin apegos y sin insalubridades para ti.

Casi siempre el motivo principal de sufrimiento es la falta de amor propio.