Absolutamente nadie está preparado para la muerte. A todo el mundo le causa un profundo dolor perder a un ser querido pero, perder a un hijo, probablemente sea la peor experiencia que puede vivir un padre.

La protagonista de esta historia, es una madre que, desgraciadamente, perdió a su hija. El dolor era insoportable pero, un mes después de que su hija muriera, encontró unas cartas que ésta le escribió, y que le ayudaron a sobrellevar un poco mejor la pérdida.

El 25 de noviembre de 2016, Macy, tuvo un accidente de coche junto con su novio Adam Satter. Macy, murió cinco días después del accidente y, la vida de Cindy se vio rota en mil pedazos.

Cindy Mathis, la afligida madre, había creado una página de Facebook dedicada a su hija Macy.

“A las 5:40 del 10 de abril del 2000, di a luz a la niña más hermosa del mundo,” escribió Cindy junto a esta foto. “El amor que compartimos no se puede comparar a nada ni a nadie. Ella es mi fuerza, mi roca, y mis alas. El 25 de noviembre de 2016, la sostuve en mis brazos mientras exhalaba su último aliento. Hoy tendría 17 años. La vida no es, y nunca será, fácil, ¡pero cada momento que viví con ella, valió la pena! Nadie sabrá realmente cuánto la echo de menos.

“Mami te quiere tanto, tanto mi preciosa niña”.

Un mes después, Cindy encontró las cartas que Macy le había escrito.

La primera carta, apareció en el maletero del coche mientras lo limpiaba. En el sobre leyó: “Ábrela cuando… no puedas dormir”.

En ella se leía: “Hey mami. Siento que no puedas dormir. Espero que no sea porque estés preocupada, estresada, o pensando demasiado. Quiero que sepas que te quiero. Siento que no te lo digo lo suficiente, y ya que no puedes dormir y probablemente estés estresada por algo, necesito que sepas que te quiero. Espero que estés bien. Nunca sé realmente lo que pasa por tu mente. Sólo espero que seas feliz. Si quieres, puedes meterte en mi cama y seré tu pequeña otra vez para que puedas encontrar algo de confort y sueño. Te haré café por la mañana, sólo hazme saber si quieres que lo haga. No me importa. Te quiero mami. Duerme un poco.”

Al leerla, no pudo controlar sus lágrimas, y empezó a buscar más cartas.

Macy, había escrito 25 cartas para el cumpleaños de su madre.

En cada una de ellas, le decía en qué momento tenía que abrirla: cuando no pudiera dormir, cuando se sintiera sola…

“Ábrela cuando… Estés emocionada por algo.

¡Hey mami! Estoy tan contenta de que estés emocionada. Llámame para que podamos celebrar juntas cualquier cosa por la que estás emocionada. Pongamos tu canción favorita y bailemos en el salón. Llama a tus amigas y sal a celebrar. Te lo mereces mamá, deberías salir a divertirte. Estoy tan orgullosa de ti y todo lo que has conseguido en la vida. Cuando estés emocionada, házmelo saber y así me puedo emocionar contigo. Te quiero más de lo que las palabras pueden expresar, mami.”

Cuando Cindy subió a Facebook la foto de la carta que decía “Ábrela cuando… me eches de menos”, añadió el siguiente mensaje:

“Este sobre fue tan difícil de abrir… No sabes cuánto te echa de menos mamá.”

La carta decía lo siguiente: “Hey mami. Siento que me estés echando de menos. Espero que, donde quiera que estés o lo que sea que estés haciedo, estés bien. Probablemente yo también te echo de menos. Sinceramente, no me gusta estar lejos de casa mucho tiempo. Siento morriña muy fácilmente. Cuando era pequeña y vivía con papá estaba deseando de estar contigo. Creo que en parte era porque tenías buena comida en casa, pero sobre todo, porque te echaba mucho de menos. Siempre te voy a querer, mami. Gracias por todo lo que has hecho por mí.”

Cuando Cindy abrió la carta “Ábrela cuando… te sientas sola”, y leyó el mensaje de Macy diciendo: “Lo siento especialmente si somos nosotros los que te hicimos sentir sola. Nunca quise hacer eso”, se sintió profundamente afectada pues ella se sentía sola desde que Macy murió. En una entrevista con TODAY, Cindy dijo: “Siento como si ella lo supiera. Tal vez en el fondo lo sabía, o tal vez, Dios se lo dijo.”

“Ábrela… el día de tu cumpleaños”

“¡Hey mami. FELIZ 34 CUMPLEAÑOS! Aunque parece que tienes 23. En serio, te ves muy bien aunque tengas 34. Ni siquiera eres vieja, mamá, ¡así que no te atrevas a sentirte así! Aún eres muy joven. ¡Y ATRACTIVA! Y lo que es bastante guay de que estés así, es que tienes mi talla y te puedes poner toda mi ropa. Y eso también significa que, cuando te compres algo, yo también puedo ponérmelo. Durante 15 años has sido mi increíble madre. Eso son 5475 días. Me has hecho más feliz de lo que podía imaginar. Y cuando sea rica y tenga éxito y tengas 70 años y necesites que te cambie los pañales, voy a contratar a un cuidador personal, lo siento. La única vez que he visto tu “basura” es cuando salí de ella, y prefiero que siga así. Feliz Cumpleaños, mami. Te quiero.”

Como imaginarás, cada carta que leyó hizo llorar y reír a Cindy, pero también le ayudaron a lidiar con el dolor de la pérdida de su hija. Con ellas, Cindy podía sentir a su hija muy cerca.

Sin duda, toda una respuesta desde el más allá para sobrellevar la pérdida.

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