La historia que te queremos hacer llegar hoy, es la de una madre de tres hijos de 3, 12 y 14 años respectivamente, que acababa de terminar en la universidad cuando le pasó algo que difícilmente olvidará.

Su profesora de sociología, persona que la inspiró enormemente, había pedido a los alumnos que hicieran un trabajo final para la asignatura, al que dio el nombre de “Sonríe.” Para realizar el trabajo, tenían que sonreír a tres completos desconocidos, y anotar la reacción que tenía cada uno de ellos.

Esta madre, que se define como una persona muy amable de eterna sonrisa y que siempre saluda a todo el mundo, no tenía ninguna duda de que, el trabajo que pidió la profesora, le resultaría de lo más sencillo.

Al día siguiente de saber en qué consistía el trabajo que tenía que hacer, fue a McDonald´s con su marido y su hijo pequeño para así pasar un rato agradable con el pequeño.

Mientras esperaban su turno para pedir, vio que la gente a su alrededor, su marido incluido, se empezaba a ir, pero ella se quedó allí presa del pánico ante tal situación, y se giró para ver qué pasaba. Entonces notó un fuerte olor y vio que tenía frente a ella a dos vagabundos. Miró a uno de ellos, y éste le dedicó una preciosa sonrisa. Ella comprendió que, lo único que necesitaba era sentirse aceptado.

El vagabundo de ojos azules, la saludó amablemente con una gran sonrisa y siguió contando sus pocas monedas. Ella miró al otro hombre y, por sus movimientos, se dio cuenta de que tenía algún tipo de deficiencia. Casi no fue capaz de contener su llanto mientras observaba la escena.

Cuando la camarera preguntó qué deseaba, le pidió muy educadamente un simple café, bebida que les permitiría aislarse por un momento del frío que hacía en la calle.

Ella se dio cuenta de que todo el mundo la miraba, pero a ella no le importó. Cuando le tocó su turno, pidió su desayuno y el de su familia, y pidió a la camarera que le pusiera dos desayunos extras, en otra bandeja.

Sin dudarlo, fue hacia la mesa ocupada por los dos mendigos para dejarles los dos desayunos, y agarró la mano del que le había sonreído y notó lo fría que estaba.

Cuando él la miró, vio que sus ojos estaban inundados por las lágrimas y lo único que fue capaz de decir fuen “gracias.” Ella, se agachó y se despidió de él diciéndole: “jamás pierda la esperanza.”

Después fue hacia la mesa en la que la esperaban su marido y su hijo y, por la forma en que su marido la miró, comprendió que estaba muy orgulloso de ella.

Al entregar su trabajo a la profesora, ésta le dijo que si le parecía bien compartir lo ocurrido con los compañeros, por supuesto, aceptó sin ninguna duda.

Lo ocurrido, llegó al corazón de su familia, profesores y compañeros y, probablemente a más de una de las personas sentadas en aquel McDonald’s en el que tuvo lugar lo acontecido.

Esta simpática mamá, por supuesto obtuvo una gran nota por su trabajo y se graduó sabiendo que había aprendido una de las cosas más importantes de esta vida: aceptar a las personas tal y como son.

Esta mujer, dio una lección de bondad y humildad, y recuerda a todos que es muy importante aceptar a todo el mundo sea cual sea su situación y que, en la medida de lo posible, ha de tenderse una mano a aquellos que la necesitan.

¿Cómo habrías reaccionado tú ante tal situación?

Fuente: Rolloid