Son muchos los miedos y las dudas a los que se encuentran las personas que deciden convertirse en padres, ya que no es una tarea fácil. Se enfrentan a un mundo nuevo, lleno de retos y adversidades, a las que no se habían enfrentado jamás.

Tener hijos es una de las mejores cosas que los seres humanos pueden hacer, se desarrolla un sentimiento de amor que nunca se hubiera imaginado. El amor por un hijo va creciendo a medida del tiempo y cada día se aman más.

Los padres siempre intentan hacer todo lo posible para que ellos tengan lo indispensable, intentan darles tiempo de calidad y que sean niños felices.

Esto es todo un reto, ya que en realidad nadie está preparado para convertirse en madre o en padre, todos tienen problemas de infancia y problemas emocionales que se arrastran, ¡a veces sin saberlo! y todo eso influye en la educación y en el amor que se ofrece a los hijos.

La vida te cambia por completo y tú pasas a un segundo o tercer lugar, es hora de entregar lo mejor de sí mismo a los pequeños de la casa, pero en ocasiones por más que se quiera hacer bien las cosas, la sociedad o el estilo de vida terminan por cruzarse en tus planes.

El trabajo, la casa, las responsabilidades o él “corre corre” diario te hacen estar estresado y es imposible dar ese amor que deseas a tu niño.

Para los niños el amor y la atención son pilares fundamentales para un buen desarrollo cerebral, el amor tiene un poder sobrenatural en los pequeños haciendo de ellos más seguros de sí mismos y fortaleciendo un crecimiento saludable.

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En realidad no importa por las adversidades que puedas pasar con tu hijo, eso los hará más fuertes, lo verdaderamente importante es el cariño que ellos perciben de sus padres.

El afecto que un niño recibe se ve reflejado a la hora de relacionarse con otras personas o con otros niños, se puede ver perfectamente cuando un niño está con falta de amor, ya que suelen ser muy problemáticos o si no todo lo contrario, niños muy introvertidos.

Los especialistas aseguran que los primeros años de vida son los más importantes en el tema del amor, eso no quiere decir que luego no lo necesiten. Pero es una base que hará crecer a los niños de una manera especial. Los niños son lo que reciben y si les dar amor y tiempo de calidad, ellos te darán lo mismo a ti.

Estas son 3 señales de que un niño necesita más amor del que recibe.

Rabietas: Las rabietas son muy comunes en los niños pequeños, pero no creas que las hacen para que termines comprando o haciendo lo que ellos quieren. Este es un vivo ejemplo de que está llamando la atención y que necesita algo más que consentirlo o algo más que cosas materiales.

Está claro que quiere, necesita y te pide más atención, más mimos y más amor. Piénsatelo bien y mira qué es lo que está pasando.

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Solitario: Si notas que tu hijo es de hacer pocos amigos y la mayoría del tiempo está solo en el parque o en el colegio, puede ser que no se sienta seguro de sí mismo y le cueste relacionarse con los demás. Esto puede estar pasando porque en casa no ha recibido y no recibe el afecto que necesita.

Estos niños tienden a ser muy tímidos y reservados. Prefieren estar solos para no abrirse a los demás.

Exigentes: Son niños que se les va la vida por ser casi perfectos, desean siempre estar en lo correcto y no decepcionar a nadie y menos a sus padres, ya que siente que si lo hacen pueden perderles. No les gusta equivocarse, porque sienten una culpa profunda.

Si eso le sucede a tu hijo debes de mirar en que se está fallando y si estás exigiendo mucho de él, en ves de darle cariño y amor.

Los padres, o la gran mayoría de ellos, tratan de hacer todo lo mejor que pueden, pero en el camino de la educación, el amor se deja de lado.

No olvides la importancia que tiene para ellos esos mimos y caricias que solo esperan de ti.

Artículo creado por Ohyeea y desarrollado gracias a fuentes especialistas en temas de familia, psicología para niños y psicología familiar.


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